NI MAS NI MENOS QUE PINTURA

Se ha dicho que en los laberintos imaginativos de todo lo creado: en la música, en la pintura, en la poesía, lo difícil no es encontrar la salida, sino haber encontrado la entrada. Y porque ninguno de estos laberintos son una cosa tan sencilla como parece, o, a veces, porque son una cosa más sencilla de lo que parece, suele ser más dificultoso su entendimiento.
Porque no es más que cuestión de entendimiento:  El acto puro de pintar es una decisión de voluntad. Es decidirnos a entrar en ese espacio en blanco, sin miedo y  confiados,  en que lo que vamos a hallar es una respuesta a todo ese bagaje de emociones y sentimientos con que la vida nos  ha  privilegiado. Y así, de repente, entendemos todo, en un acto de fe. Pero por esa sensación que es tan efímera y a la vez tan arrolladora, tendremos que pagar el precio del inconforme y estaremos obligados a vagar por siempre en busca de otros lenguajes imaginativos.  Golosos de nuevas respuestas y ávidos de la experiencia mística que nos provoca.
Hay que escuchar con los oídos, la luz. Abrir los ojos a los luminosos silencios y encontrar nuestros propios colores para entender que todo tiene un lenguaje común, el de la poesía.  
La realización de mis pinturas me ha permitido experimentar la suficiente sabiduría  poética para darme cuenta que el arte es una promesa de realidad que se obtiene por el deseo de lo que no existe, y es ese deseo de hacerlo real, lo que nos marca el ritmo y nos pone a bailar con nosotros mismos.

ADRIANA LOBO

NOVIEMBRE 2003

 

Notas del Artista

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